Archive for the 'Historia' Category

Blogs y el vacío de significado. Geert Lovink.

Friday, July 11th, 2008

Rescatamos algunos conceptos salientes del reciente artículo “Bitácoras, el impulso nihilista” de Geert Lovink aportado por Mónica Farkas. Al final del post podrán acceder a la traducción del artículo completo, más que interesante para visualizar una posición crítica acerca de la construcción del conocimiento y la participación ciudadana y personal en la búsqueda de la verdad.

Como pensar los blogs como canales de feedback y de interacción? La verdad no importa cuánto se pueda hablar aquí de “comunidad” y de “multitudes”, el hecho que queda es que los blogs son utilizados sobre todo como una herramienta para manejar el yo (self). Con manejar me refiero aquí tanto a la necesidad de estructurar su vida, esclarecer la confusión, como dominar los inmensos flujos de la información. Geert Lovink nos propone su mirada personal sobre el vacío de significado de los blogs como impulso nihilista, cínico y exhibicionista anónimo.

“… Los Weblogs o los blogs son los sucesores del “homepage” de los 90, con una mixtura entre lo privado y lo público (donde el relaciones públicas es uno mismo). Según los últimos cálculos más aproximados del Blog Herald hay 100 millones de blogs por todo el mundo y es casi imposible hacer aseveraciones genéricas sobre su “naturaleza” y dividirlos en géneros apropiados. No obstante procuraré hacerlo. Es importante desarrollar categorías críticas sobre una teoría del blogging que tengan en cuenta esa mezcla específica de tecnología, diseño, interfaz, arquitectura del software y establecimiento de una red social. En vez de quedarnos mirando el potencial emancipador de blogs, o de acentuar su aspecto contra-cultural, hay que ver los blogs como parte de un proceso de “massification” de este aún nuevo medio…”

“… A través del blogging, las noticias se está transformando, pasando de una conferencia a una conversación. Los Blogs se hacen eco de rumores y chismes, de conversaciones en cafés y bares, en plazas y en pasillos. El registro diario de situaciones es tal que no estamos lejos de que las computadoras “lean” todos nuestros movimientos y expresiones (sonido, imagen, texto) y “los escríban” en cadenas de ceros y unos. En ese sentido, los blogs entran en la más amplia tendencia por la cual todos nuestros movimientos y actividades se están supervisando y almacenando. En el caso de los blogs, esto es realizado no por una cierta autoridad invisible y abstracta sino por los mismos individuos que registran vidas…”

“… El auge del blog no se puede comparar con la histeria punto-com de los últimos años 90. El paisaje económico y político es simplemente demasiado diferente. Lo que me interesaba en este caso era la idea que circulaba sobre que los blogs eran cínicos y nihilistas. En My First Recession (2003) tracé la resaca de las punto-com. En este mapa, el cinismo no es más que el escombro discursivo de un colapsado sistema de creencias, el pavo frío servido tras las acometidas del mercado, ese optimismo/inocencia retrospectivo de los años Clinton de la globalization (1993-2000), tan bien incorporados al imperio de Hardt/Negri.. Sería ridículo denunciar colectivamente a los bloggers como cínicos. El cinismo, en este contexto, no es un rasgo del carácter sino una condición tecno-social. La cuestión no es que los bloggers sean predominante cínicos por naturaleza, o exhibicionistas vulgares que carezcan de autoestima. Es importante observar el Zeitgeist en el que el blogging emergió como una práctica masiva. El cinismo es un efecto cultural del software blogging, desarrollado en una era específica y resultado de procedimientos tales como “login, link, edit, create, browse, read, submit, tag, and reply”. Algunos juzgarían el simple uso del término cinismo como un abuso. Quizá lo sea. Una vez más, no estamos hablando aquí de una actitud, sólo de un estilo de vida compartido. El cinismo ya no cree en la cibercultura como un proveedor de identidad con las alucinaciones empresariales asociadas. Está constituido por la ilustración fría como condición pospolitica, en el sentido en que lo describió Michael Foucault . A la gente se le dice que su liberación requiere “decir la verdad”, para confesarla a alguien (un sacerdote, un psicoanalista o un weblog), y esta verdad dicha les hará de algún modo libres…”

Hay una búsqueda de la verdad en el blogging.
Pero es una verdad con un signo de interrogación.

lovinkgeert

Geert Lovink (Amsterdam, 1959) es un teórico de las comunicaciones y activista social. Después de graduarse en Ciencias Políticas en la Universidad de Amsterdam, trabajó como crítico independiente, productor, editor y creativo en radio. Es el fundador de numerosas iniciativas de Internet. Ha organizado conferencias, foros en línea, publicaciones y proyectos, como también una comunidad de los proveedores de Internet, listas de correo y laboratorios de los medios de comunicación. Durante las últimas dos décadas ha vivido y trabajado en Berlín, Budapest y en toda Europa central y oriental, enseñando teoría de los medios de comunicación y ha dado apoyo a medios de comunicación independientes y la nueva cultura mediática. Fue editor de la Nueva Revista Digital Mediamatic (1989-1994) y es miembro de Adilkno. Ha publicado dos libros: Cracking the Movement (1994) y The Media Archive (1998). En 1995, cofundó la lista de correo internacional Nettime, de que material se reunió en el “README!” antología (1999). Recientemente, ha estado trabajando en temas relacionados con la Nueva Economía.

Bajar Traducción Completa: Bitacoras.Lovink en PDF

Trama 1 | Juan Carlos Romero

Friday, June 13th, 2008

La práctica del Diseño y el Arte desde el compromiso político.
Juan Carlos Romero por Mónica Farkas

Trama 1 | Juan Carlos Romero | 2008

En el encuentro Trama de Diseño del Lunes 14 de Abril de 2008, Juan Carlos Romero realizó un recorrido de su obra en el que hizo visible la posibilidad de redescubrir a través de los procedimientos los enunciados por los cuales un objeto artístico transita los bordes de su propio campo.
Incluso me atrevo a plantear que lo que articula una vasta y multifacética producción como la de Romero es lo que Filiberto Menna ha descripto como “la fuerte tensión metalinguística (…) que permite al artista desarrollar simultáneamente el doble procedimiento de hacer arte y de hacer discurso sobre el arte.”
Se podría objetar a lo antedicho que todo objeto artístico enuncia un problema, presentando sus operaciones, las percibamos o no. Una mirada retrospectiva del trabajo de Romero nos permitió ver cuáles son las otras variables convocadas para jerarquizar el componente procedural como vehiculizador de sentido: el interés por el lugar que el público cumple como configurador de la experiencia, la relación entre política y arte, las mediaciones que imponen los procedimientos y los contextos de aparición y circulación de la obra del artista.
Su interés en la interacción del público con la obra aparecía ya en la exposición internacional Arte de Sistemas (1971), muestra realizada en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y considerada como pionera en las exploraciones que conducirían al posteriormente llamado arte electrónico.
La muestra Violencia (1973) “inundó” los tres pisos del CAYC con afiches de imprenta plana con la palabra violencia, fotos, libros y ampliaciones de páginas periodísticas donde apareciera esa palabra. Parafraseando a Walter Benjamin podríamos afirmar que la política acontece en las diversas maneras en que el lenguaje de las cosas se traduce al lenguaje de los humanos.
En esa misma dirección y junto a Edgardo Vigo, Horacio Zabala, Graciela Gutierrez Marx, Hilda Paz entre otros, el llamado Arte Correo le sirvió a Romero como plataforma desde la que resistir la represión política y cultural utilizando un sistema de comunicación altamente codificado como el del correo para ridiculizar la burocracia y operar artísticamente desde el desvío denunciando las situaciones de violencia que se vivían en la Argentina.
Instalaciones, performances, intervenciones en el espacio público y toda su práctica artística han estado fuertemente atravesadas por la producción colectiva. En 1988 por ejemplo se une a Horacio D’Alessandro, David Edward, Héctor Puppo y Luis Pazos para formar el grupo Escombros. Artistas de lo que queda. Los espacios cotidianos, los objetos modestos fueron desnaturalizados para señalizarlos como el lugar desde el que se implica y cristaliza la producción del saber/poder.
La circulación de la palabra, en su invisiblidad y en su materialidad, recorren también la producción de Romero tanto desde el punto de vista del amplio espectro del llamado arte conceptual como desde sus permanentes experimentaciones dentro de la poesía visual y los libros de artistas. Nuevamente el artista nos recuerda que cada género, soporte, procedimiento puede hacer escuchar su voz o tal vez, que ya nos hablaron pero no nos detuvimos a escucharlos.

Mónica Farkas

Bibliografía
BENJAMIN, Walter, Angelus Novus, Edhasa, Barcelona, 1971.
Entrevista de Mónica Farkas a Juan Carlos Romero, Buenos Aires, inédita, mayo de 2001.
LONGONI, Ana; MESTMAN, M. Del Di Tella a “Tucumán Arde”. Vanguardia artística y política en el ’68 argentino, Ediciones El Cielo por Asalto, Buenos Aires, 2000.
MENNA, Filiberto, La opción analítica en el arte moderno, Gustavo Gili, Barcelona, 1977.

Expo Afiches Mayo Francés 1968-2008

Saturday, June 7th, 2008

Los trabajos expuestos fueron realizados por estudiantes de Diseño Gráfico II, como punto de partida crítico frente a quienes confunden “lo posible con lo dado”. Pensar en el espíritu, convicciones y principios de aquel tiempo y verlos desde Latinoamérica hoy, fue una experiencia muy enriquecedora desde nuestro rol como universitarios y como operadores culturales.

Ver Afiches e Imágenes de la EXPO en la FADU y en La Plata 

“… Realmente tengo que confesar que previamente a este trabajo práctico mi conocimiento acerca del Mayo Francés del ‘68 era prácticamente nulo. Pude indagar acerca del tema con los apuntes otorgados por la cátedra y las teóricas dadas en el taller, gracias a eso pude darme cuenta lo increíblemente cercano que resulta ese reclamo en estos días y a su vez lo increíblemente lejanos que estamos de esa unión que se logró entre los obreros y estudiantes, y entre los estudiantes mismos, producto quizás de una sociedad entera que nos encuentra hoy alienados unos de otros”…
Sebastián Infantino, estudiante Dg2 Cátedra Rico

“… Haber podido hacer este afiche no solamente me llevo a abordar bien el tema del Mayo Francés (momento que conocía solamente por nombre, pero nunca supe de que se trató hasta hoy) sino que también me ayudó a interpretar el sentimiento de lucha que emprendieron aquellos estudiantes, quienes hoy deben tener la edad de nuestros padres. Creo que la libertad de expresión o la “imaginación al poder” como se quiera decir, es el tema que resalta el Mayo del ‘68 y creo que es también el exitoso momento histórico de lucha reflejado 40 años después en nuestro trabajo actual, y por suerte podemos revivirlo con el diseño de estos afiches.”…
Ariel Tur, estudiante Dg2 Cátedra Rico

“… Este trabajo nos permite reflexionar, en un tono crítico,las conesecuencias de los hechos ocurridos durante el Mayo del ‘68 en París. Si bien no hemos sido capaces de terminar lo que alguna vez comenzó, no hay dudas de que podemos ver lo que está sucediendo. El crecimiento total de un sistema, cual si fuese el cáncer del mundo, a dejado sus huellas de sangre a lo largo de la historia. La idea de las guerras, la explotación y el consumismo durante la década de 1960 a absorvido hasta los signos e iconos más puros, provocando una reacción que desencadena en el Mayo Francés. Lo que pretendo decir es que “el gallo no está en venta” hasta aquí llegaron”…
Matías Alejandro Rivas, estudiante Dg2 Cátedra Rico

“… El concepto de represión me pareció un común denominador entre los sucesos ocurridos en Francia en 1968 y en la Argentina de los últimos años.  El “Mayo Francés” reclama entre otras cosas un cambio de sistema, genera un movimiento intelectual, un cambio de paradigma en la sociedad, una unión entre dos clases, obreros y estudiantes, casi antagónicas. Hechos como el asesinato del maestro Fuentealba por la represión policial nos conecta a través de un hecho tan grave actual hacia los acontecimientos del mayo francés”…
Ignacio Porfirio, estudiante Dg2 Cátedra Rico

“… El concepto que trabajé en el afiche fue “Una lucha que continúa” haciendo referencia a un destape ideológico que surgió con el Mayo Francés, y la unión de todo un pueblo para perseguir esos ideales. Mi afiche plantea que ese es un combate que no terminó, que esos ideales son los mismos que perseguimos hoy acá en nuestro país, y que nosotros como pueblo retomemos ese “combate” que se inició hace 40 años atrás, proponiendo que se realice desde un lugar más intelectual refiriéndome a la comunicación de la ideas”…
Felicitas López Aráoz, estudiante Dg2 Cátedra Rico

“… La idea de este afiche es mostrar la oposición y el rechazo de los manifestantes franceses en 1968 contra el sistema capitalista y la sociedad de consumo de la época. Quiero transmitir y reforzar el “despertar” al espectador, a cada persona hoy, antes de que estemos todavía más atrapados dentro de un sistema capitalista que nos sofoca y encierra día a día ”…
Cintia Meira, estudiante Dg2 Cátedra Rico

La cátedra trabaja en un programa llamado “Cultura a la Vista” que intenta poner en contacto la producción intelectual y creativa de los claustros con la calle, con el pueblo, con el ciudadano. Para nosotros Cultura a la Vista es muy diferente de las “diversiones” de la sociedad de consumo.

Cultura a la Vista es una intención de renacer el arte de reunirse con otros para escuchar, hablar y reinvindicar la libertad de interrogar, poner en duda, creer y crear.

Equipo de cátedra 2008

Afiches, comunicación de alto impacto.

Monday, April 14th, 2008

FULGOR Y DECADENCIA DE UN SOPORTE DE LOS ESPACIOS URBANOS.

Afiches

En la sociedad capitalista, los afiches son un elemento ubicuo del paisaje urbano. Se trata de un efecto aditivo, ya que hoy por hoy son pocos los afiches que, considerados en forma individual, conceden algún tipo de placer estético. Pero lo que hace que los afiches sigan multiplicándose en las zonas urbanas del mundo capitalista es la utilidad comercial que brindan al vender productos específicos y al perpetuar, además, un clima social en el que es normativo comprar. (Susan Sontag, 1970).

Si analizamos la la sociodinámica del espacio urbano en 1848, en el París testigo de la Revolución Socialista del ‘48, ya se toma “al cartel como un instrumento sociológicamente necesario para influir sobre las indisciplinadas nuevas masas urbanas”. Aunque el desarrollo de las más importantes capitales europeas en megalópolis también impone un punto de vista de la utilidad del cartel desde lo comercial, vinculado al capitalismo. Llegados a 1870, el cartel conquista la calle el ámbito público, “enmascarando con soportes de mensajes coloristas la miseria de los espacios urbanos” (Gubern), asegurando una mayor difusión en comparación con los periódicos.

De esta manera el cartel conquista la calle pero también los espacios privados como un artículo valioso y coleccionable sobre intereses sociales, culturales y políticos. Según el gran diseñador y afichista Roman Cieslewicz, ”los carteles exigen ocasiones especiales y temas relevantes”.

A continuación les ofrecemos un catálogo gráfico a modo de recorrido visual de afiches de movimientos y diseñadores reconocidos del siglo XX. Esperamos sirva para seguir diseñando con creatividad y contenido esta tipología tradicional del diseño gráfico que sigue participando de los acontecimientos históricos veces como protesta, otras como denuncia y otras como homenaje.

Esteban Javier Rico

Manifiesto de Diseñadores Gráficos

Sunday, September 9th, 2007

Esta declaración retoma un manifiesto de 1964 donde se intenta tomar posición actualizada ahora a fines del siglo sobre la responsabilidad profesional y hacia que orientaciones es mejor dirigir el enfoque y las aptitudes disciplinares. En la Argentina hay varios grupos de profesionales de diferentes disciplina que vienen también haciendo propuestas diferenciales sobre como encarar el desarrollo de sus profesiones, como por ejemplo el Taller Libre de Proyecto Social.


LO PRIMERO ES LO PRIMERO 2000 | 01.01.2000

Nosotros, los abajofirmantes, somos diseñadores gráficos, directores de arte y comunicadores visuales que hemos sido educados en un mundo en el que se nos ha hecho creer que la publicidad y sus técnicas representan la más lucrativa, efectiva y más deseable manera de usar nuestro talento. Muchos diseñadores, profesores y maestros promueven esta creencia; el mercado lo premia; cantidad de libros y publicaciones lo refuerzan.

Empujados en esta dirección, los diseñadores aplican sus aptitudes y su imaginación para vender galletas para perros, café para diseñadores, diamantes, detergentes, gel para el cabello, cigarrillos, tarjetas de crédito, zapatillas deportivas, cremas tonificantes para el trasero, cerveza light y vehículos todoterreno. El trabajo comercial siempre ha pagado las facturas, pero muchos diseñadores gráficos han permitido que parezca, de alguna manera, que éso es lo que hacen los diseñadores. Ésto, en consecuencia, se convierte en cómo el mundo percibe el diseño. El tiempo y la energía de la profesión se utiliza construyendo la demanda de objetos que en el mejor de los casos son innecesarios.

Muchos de nosotros nos sentimos incómodos con esta visión del diseño. Los diseñadores que dedican su esfuerzo principalmente a la publicidad, al márketing y al desarrollo de marcas son defensores, e implícitamente aprueban, un entorno mental tan saturado de mensajes comerciales que está afectando a la manera misma en que los consumidores hablan, piensan, sienten, responden e interactúan. De alguna manera estamos todos colaborando en la redacción de un código de discurso público muy dañino imposible de cuantificar.

Hay objetivos que merecen más la pena en los que aplicar nuestros conocimientos de resolución de problemas. Esta crisis medioambiental, social y cultural sin precedentes merece nuestra atención. Muchas intervenciones culturales, campañas de márketing social, libros, revistas, exposiciones, herramientas educativas, programas de Televisión, películas, causas solidarias y otros proyectos de información visual requieren urgentemente nuestra experiencia y nuestra ayuda.

Proponemos un giro de prioridades en favor de una forma de comunicar más útil, duradera y democrática – una mentalidad más alejada del márketing y hacia la búsqueda y producción de un nuevo tipo de significados. El margen de debate se está reduciendo; debe crecer. Nadie responde al consumismo; éste debe ser desafiado por otras perspectivas expresadas, en parte, a través del lenguaje visual y de los recursos del diseño.

En 1964, 22 profesionales de la comunicación visual firmaron el manifiesto original para dar un uso más responsable a nuestro talento. Con la explosión de la cultura global de la comunicación, su mensaje es hoy más urgente. Hoy, renovamos su manifiesto con la esperanza de que no pasen muchas décadas antes de que se haga realidad.

Jonathan Barnbrook, Nick Bell, Andrew Blauvelt, Hans Bockting, Irma Boom, Sheila Levrant de Bretteville, Max Bruinsma, Siân Cook, Linda van Deursen, Chris Dixon, William Drenttel, Gert Dumbar, Simon Esterson, Vince Frost, Ken Garland, Milton Glaser, Jessica Helfand, Steven Heller, Andrew Howard, Tibor Kalman, Jeffery Keedy, Zuzana Licko, Ellen Lupton, Katherine McCoy, Armand Mevis, J. Abbott Miller, Rick Poynor, Lucienne Roberts, Erik Spiekermann, Jan van Toorn, Teal Triggs, Rudy VanderLans, Bob Wilkinson.

A 31 años del Golpe Decimos…

Saturday, March 24th, 2007

Acto en la FADU

Este 24 de marzo de 2007 se cumplen 31 años del golpe de estado que instalara la dictadura más sangrienta y asesina de la historia de la Argentina, mediante la aplicación sistemática del terror estatal y de brutales métodos de exterminio y proscripción, implementando un proyecto económico, político y social destructivo de las bases industriales del país y atentatorio contra la democracia y contra los intereses fundamentales de la Nación y del pueblo argentinos, proyecto cuyas gravísimas consecuencias aún hoy seguimos padeciendo.

Desde la cátedra queremos sumarnos a los actos y marchas convocadas en homenaje, memoria y justicia de los treinta mil desaparecidos y convocamos al acto homenaje a los docentes, estudiantes y trabajadores de la Universidad de Buenos Aires asesinados y desaparecidos por el terrorismo de estado de la dictadura militar y la triple a organizado por AGD-UBA el Sábado 24 de Marzo a las 15.00 hs en Plaza Houssay.

Además queremos sumarnos a los homenajes a Rodolfo Walsh y su Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar que cumple hoy 30 años y sobre la cual haremos un ejercicio editorial experimental conjunto con otras cátedras de DG de la FADU.

Se puede afirmar que Walsh, con una enorme formación cultural, estuvo lejos del vedetismo, y Rodolfo Walsh, como decía Oesterheld, era un «héroe en grupo», jamás individual, aunque su obra le merece los lauros que le corresponden como ser humano. Él buscó romper el cerco de la Dictadura y hoy el muro es levantado por las corporaciones multimediáticas, porque como Walsh encabezara los cables de ANCLA, «millones quieren ser informados y el terror se basa en la incomunicación», y en tal sentido, el esfuerzo está en romper el aislamiento «como satisfacción ética de un acto de libertad».


“Hacia Fines de 1976 comienza a planear su golpe maestro a la dictadura. Arma el esquema de la carta que escribiría en conmemoración del horroroso primer aniversario de gobierno. Párrafos enteros son tomados de los partes de ANCLA, citados como las principales fuentes de la Carta. Es, una vez más, un texto “numerológico”: la fuerza brutal de la dictadura se expresa, para Walsh, no en la “calidad” de las acciones represivas (conocidas desde siempre), sino en la “cantidad” de “enfrentamientos”, secuestros, desapariciones y asesinatos que ponen en evidencia que esta vez es toda la sociedad (y no un sindicato o un partido o una agrupación político-militar) el objetivo de las fuerzas especiales. Walsh (que era buscado especialmente desde hacía tiempo) fue emboscado el día mismo que enviaba las copias de la Carta, según el procedimiento habitual.
Walsh fue emboscado. Debía ser capturado vivo. Él decidió entregar su vida en la calle y no en sala de interrogatorios. Resistió con una pequeña pistola que, en los hechos, equivalía a la prescripta pastilla de cianuro, que Walsh abominaba.
Ese fue pues, su último día y el artículo que reproducimos a continuación su último texto. Nadie duda ya que se trata de un texto admirable, tanto por la información que suministra y las explicaciones que propone como por el tono preciso y definitivo. A diferencia de los partes clandestinos anteriores, la Carta está firmada. Se trata de una última afirmación de identidad. En este sentido, no es casual su título. Allí leemos “Carta abierta de un escritor”. Tenía, entonces, 50 años. Muchos años atrás, el escritor era Borges y él solo un autor de novelas policiales. Pero en 1977, y ahora, las cosas han cambiado. El escritor, el escritor de verdad, es Rodolfo Walsh.”

El violento oficio de escribir. Obra Periodística. Planeta. Espejo de la Argentina

24 de marzo de 1977
Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar. Por Rodolfo Walsh

> Carta abierta de Rodolfo Walsh en PDF

Los mitos del diseño (Edugrafología)

Wednesday, October 11th, 2006

papanek

En Edugrafología, el diseñador y educador Victor Papanek hace un examen detallado de una serie de mitos, creados o propiciados por la educación y el establishment del diseño, que, mediante la perpetuación de estos mitos, alejan al diseño de las personas. Papanek aporta unas soluciones, que son mitad propuesta, mitad expresión de deseos, para desmitificar el diseño. La vehemencia y la urgencia con que Papanek resume las líneas básicas de su teoría – “lo único que hacen los hombres sanos es diseñar” – desestima cualquier confusión y se define claramente, a pesar de algunas contradicciones y tibiezas, como una furiosa declaración de principios acerca del rol social del diseñador y de la manera de llevar a cabo sus actividades.

Los mitos de los que habla Papanek son:

El mito de que el diseño es una profesión

El mito de que los diseñadores tienen buen gusto

El mito de que el diseño es una mercancía

El mito de que el diseño es para la producción

El mito de que el diseño es para las personas

El mito de que el diseño soluciona problemas

El mito de que los diseñadores tienen habilidades especializadas que se desarrollan durante seis años de educación especializada

El mito de que el diseño es creativo

El mito de que el diseño satisface necesidades

El mito de que el diseño es temporal

Si bien no es indispensable, antes de seguir leyendo recomiendo la lectura previa del artículo de Papanek. Aún cuando el epígrafe de Marx que inicia el texto se desdibuje, quizá de un modo en parte involuntario, coyuntural, interesa como punto de partida, o en realidad, como marco teórico:

Quieren que la producción se limite a las “cosas útiles”, pero olvidan que de la producción de demasiadas cosas “útiles” resultan demasiadas personas “inútiles”.
Karl Marx

De él se desprende que las necesidades no sólo responden a los “bienes útiles”, y aunque este punto haya quedado en parte al margen del artículo de Papanek, puede afirmarse que lo atraviesa de un modo transversal, al proponer al diseño como un factor de cambio entre dos modos opuestos de ver la vida: uno el de algunos diseñadores y educadores para el diseño que pretenden mantener alejados a los no profesionales y otro que justamente pretende que las personas participen en el desarrollo del diseño.

Edugrafología, aparecido en 1975, continúa la crítica a la profesión de diseñador formulada en su libro más conocido: Design for the Real World, aparecido en 1971, donde sostiene que todos los hombres (men en el original) son diseñadores y que el diseño es común a todas las actividades humanas, ya que incluso hornear un pastel de manzana es diseño. En Edugrafología Papanek mantiene esta visión y afirma que diseñar es un “atributo humano básico”.

En el manifiesto First Things First, publicado por Ken Garland y otros en 1964 (y renovado en 2000 por otro grupo de teóricos y diseñadores), podemos ver un esbozo embrionario y más moderado del contenido del artículo de Papanek. Garland formula la esperanza de que la sociedad se canse de “mercaderes de trucos, vendedores de status y persuasores ocultos”.
Papanek utiliza conceptos similares al hablar de un equipo de diseño formado por “tecnócratas, especialistas en venta y persuasores de moda”. En el pamfleto de Garland se ve la misma crítica que hace Papanek a la falta de implicación y responsabilidad social del diseñador, al derroche y a la dedicación del diseñador a propósitos triviales. Esta crítica también se hace explícita en escritos de otros autores como Herbert Spencer y Gui Bonsiepe. De Spencer podemos citar Las responsabilidades de la profesión del diseño, mientras que Bonsiepe cuenta con varios artículos críticos sobre estos temas, por ejemplo Diseño Industrial, funcionalismo y mundo dependiente o Vivisección del diseño industrial ambos recopilados en el libro Diseño industrial: artefacto y proyecto.

Según Papanek el diseño esta “alejado de las personas y del mundo real”, es clasista, trivial y aburrido. “Los de arriba no están en contacto con nosotros, los de abajo” afirma Papanek y de esta manera se ubica en el lado de “las personas que creen que el diseño ya no les sirve” evitando autodefinirse, aunque sea implícitamente, como diseñador.
Como reacción a esta separación entre el diseño y las personas, el establishment del diseño crea por un lado una enorme gama de nuevos rótulos para nombrar una actividad que en esencia no ha cambiado, y por otro lado, una actitud de aquí-no-ha-pasado-nada y sigamos adelante.

Papanek entiende el rol del diseñador como una función social, compartiendo en todo caso los términos planteados por Antonio Gramsci:

Todos los hombres son intelectuales, pero no todos los hombres tienen en la sociedad la función de intelectuales. (…) Cada hombre, considerado fuera de su profesión, despliega cierta actividad intelectual, es decir, es un ‘filósofo’, un artista, un hombre de buen gusto, participa en una concepción del mundo, tiene una consciente línea de conducta moral, y por eso contribuye a sostener o a modificar una concepción del mundo, es decir, a suscitar nuevos modos de pensar.
Antonio Gramsci. La Formación de los Intelectuales (1891–1937). Grijalbo, México, 1967.

Por tanto, la noción de Papanek respecto de que diseñar es un atributo humano básico y que el trabajo y la formación del diseñador deben ser desmitificados y desprofesionalizados, toma relevancia en cuanto extrae al diseñador de su postura elitista y lo introduce en el seno de la sociedad, o más precisamente, en el corazón de su verdadera función social (diseñar para la necesidad).
Retomando la idea de que “todos somos diseñadores”, uno de los cuestionamientos centrales del artículo se relaciona con la especificidad del trabajo del diseñador, al cual Papanek reduce a unas cuantas nociones básicas o trucos del oficio.

Su texto tiene la forma de una profunda crítica social, cuyo propósito inequívoco es colaborar con la transformación de un modo de pensar y de actuar. Por eso vale la pena detenerse en su denuncia del “monopolio de conocimientos” ejercido por el “establishment del diseño”, así como en la manipulación del lenguaje y de los ámbitos de influencia, que el diseño gráfico, el diseño industrial y la publicidad necesitan tomar por asalto y cercar para recrear sus mitos.
La crítica de Papanek es clara y detallada, entonces se puede afirmar que el discurso de Papanek no se inscribe en aquello que Pierre Bourdieu, en su libro Sobre la televisión, denomina materialismo de poca altura intelectual, una variedad de pensamiento asociada a la tradición marxista que no explica nada, que denuncia sin sacar nada a la luz.
Sin embargo, también cabría preguntarse si el tono de diatriba y de intenso sarcasmo que atraviesa cada línea acaso no conspira contra sus propios argumentos y elementos teóricos – en el sentido que distrae o distorsiona la lectura.

La educación para el diseño se encarga de la aceptación y la invención de “mitos que mantiene el público acerca del diseño”. Aquí Papanek no habla de personas sino de público, Papanek parece sugerir la existencia de algún tipo de espectáculo, tal vez se trate de la discusión acerca del diseño: sobre qué es y qué hace el diseño. Si aceptamos esta interpretación, entonces estos temas no interesan a “las personas”.

El diccionario de María Moliner ofrece dos significados para la palabra mito. El primero se trata de una leyenda simbólica de carácter religioso y el segundo hace referencia a una cosa inventada por alguien, que intenta hacerla pasar por verdad, o una cosa que no existe más que en la fantasía de alguien. El uso que Papanek hace de la palabra mito se inscribe en la segunda acepción.
Sobre un mito se vuelve más difícil discutir que sobre una situación de la cual se dice que no es verdadera. Papanek utiliza mito quizás para evitar hablar de mentira o fantasía, y por medio de este recurso retórico, Papanek podría estar evitando la discusión sobre la exactitud de sus afirmaciones (la existencia de los mitos), para centrar la atención sobre la crítica.
Haciendo referencia al segundo mito Papanek escribe: “El mito de que los diseñadores tienen buen gusto. Oficialmente, es cierto que parece que los diseñadores tienen buen gusto (aunque vaya uno a saber qué se quiere decir con eso)”, esta vaguedad parece concientemente buscada para evitar el análisis, la frase casi carece de sentido; aún así aquello que se quiere denotar resulta evidente.

Sabemos, como lo expresa Roland Barthes en Mitologías, que “el mito es un valor: basta con modificar sus circunstancias, el sistema general (y precario) en el que se asienta, para regular más o menos su alcance”. Aún así, los casi treinta años transcurridos desde la publicación de Edugrafología evidencian que, para aquel que los admita como tales, los mitos enumerados por Papanek no solo siguen existiendo sino que han sido fortalecidos, basta comprobar la existencia de las constantes muestras de diseño gráfico que se montan en todo el mundo, los premios que se otorgan y la popularidad de las academias y escuelas de diseño.

Dentro de los mitos que el autor señala, toman particular relevancia aquellos que tienen que ver con la resolución de problemas o necesidades humanas, dado que forman parte de la columna vertebral de su teoría. Con algo de indulgencia y mucho de feroz ironía, Papanek nos dice que los escasos problemas o necesidades que el diseño se ha preocupado por resolver, a partir de imperativos éticos y morales, han sido creados por la propia disciplina. Papanek pone los ejemplos de las sillas de Frank Lloyd Wright o la Kugellicht de la Bauhaus para sugerir la poca idoneidad de estos diseños en cuanto a ergonomía y utilidad práctica.
En Papanek vemos una visión adelantada de crítica al diseño que iba a venir años después. Esta crítica la retoma Otl Aicher, quien en el marco de una crítica a la posmodernidad en su libro El mundo como proyecto, expone la inutilidad para servir bebida de la tetera de Aldo Rossi y la aparición de “útiles inútiles” determinados por la supeditación de la función a lo estético, que se vuelve un fin en si mismo.

La interacción de los diseñadores con las personas comunes, la investigación de intereses y necesidades, la predisposición del diseñador a supeditar su trabajo a otro tipo de prioridades, son algunas de las soluciones, “maneras de devolver el diseño al cauce central de la vida”. Resulta difícil entender cómo es posible que el autor, en su primera propuesta, se pregunte en voz alta, por qué no hay más diseñadores trabajando para los sindicatos o para “grupos autónomos de peatones”, en lugar de hacerlo para la industria. Al hacerse esta pregunta Papanek deja de lado leyes básicas de la economía que no pueden ignorarse, como la de la oferta y la demanda, y que por supuesto sí son cuestionables, pero que en la práctica funcionan como el paradigma ineludible a tener en cuenta.

Con todo, su idea de la creatividad como “síntesis y no como clonación” es una de las más interesantes del texto. En un sentido dialéctico, plantea no sólo una plataforma de trabajo altamente provechosa para el diseñador, sino un modelo de relación con el consumidor que establece referentes móviles. Es decir: lo que manda no es el mercado, sino que hay una serie de factores que se interrelacionan y dan como resultado determinado producto, cuyos objetivos deberán depender de las necesidades del momento, de sus proyecciones, incluso del ideal que se persiga.

Foucault sostiene que:

[se puede] imaginar fácilmente una cultura donde el discurso circulase sin necesidad alguna de su autor, [por tanto], los discursos, cualquiera sea su status, forma o valor, e independientemente de nuestra manera de manejarlos, se desarrollarían en un generalizado anonimato.
Michel Foucault. ¿What is an author? (1969). Extraido de Critical Theory since 1965

El diseño también es una forma de discurso, entonces cabe entonces preguntarse, con Foucault: “¿Qué importa quién habla?” Es decir: ¿importa quién es el autor, y sobre todo, importa en el diseño? ¿No se trata, como sugiere Papanek, sólo de una cuestión de ego, de una forma de atribución – y de valoración – equivocada? ¿No se trata el diseño apenas de una función (social)?

A modo de conclusión

La forma en que hoy el diseño se cierra sobre sí mismo, construyendo eufemismos, manipulando rótulos, trabajando sobre conceptos inocuos, complotando en pos de una indudable “etnocentricidad hedonista”, es evidente que tres décadas después de su escrito no hace otra cosa que agigantarlo dramáticamente. El diseñador está cada vez más - pero lo ha estado durante todo el siglo XX- por encima de aquello que produce, muchas veces incluso por fuera.

Se puede decir que Papanek ve en el diseñador – su propio colega, por otra parte – un pariente degenerado de aquel estereotipo ciudadano que Walter Benjamin, recreando al controvertido París de Baudelaire de mediados del siglo XIX, apodara flaneur: el sujeto que se introduce en la multitud sólo para observarla, para mantenerse al margen y reconocer fisiologías, aquel que “va a hacer botánica al asfalto”, el que toma las cosas al vuelo “y se sueña cercano al artista”.
El modelo se acomoda a la perfección al phisique du rol del diseñador, pero lo cierto es que el oficio de éste último se parece muy poco al que inspiró la figura lógica del detective y cambió para siempre el corpus literario moderno. Según Papanek, la mayor parte de los diseñadores se dedica a diseñar “sólo para minorías reales o inventadas”, lección de esnobismo o crueldad que sin duda debería contradecir sus presupuestos básicos.
Para Papanek el diseñador no puede ser un flaneur, un observador pasivo y de guante blanco: su deber, su función, no es tanto la de diseñar como la de accionar en el interior de la matriz social. De allí la preocupación de Papanek por que los usuarios y los diseñadores formen coaliciones, por no fabricarle a los consumidores nuevas necesidades, por no alimentar su adicción a los productos, en última instancia por lograr que cada individuo intervenga activamente en los distintos procesos creativos de los que podría participar.

El proverbio chino que Papanek cita al final de su artículo, sintetiza, con todas sus características – humanismo, sencillez fáctica, cierta dosis de indispensable ingenuidad –, los postulados esenciales que recorren todo el texto:

Oigo y olvido,
veo y recuerdo,
hago y comprendo.

La idea de que por medio del trabajo del diseñador “cada vez más individuos diseñen sus propias experiencias, servicios, herramientas y artefactos”, formulada en la parte final de texto, aleja positivamente al diseño de su parentesco del arte y le otorga definitivamente un carácter social.
Papanek ve en el usuario – las personas – el complemento social del diseñador. El diseñador debe buscar la función que los artefactos cumplen para la sociedad y el uso que ésta hace de estos artefactos. En la visión de Papanek no hay lugar para el individuo creador ególatra: todos los hombres son diseñadores.

Por Ariel Guersenzvaig

NOTAS DEL AUTOR: Edugrafología fue publicado originalmente en Iconographic Nº9 (Croydon, Inglaterra) en 1975 y recopilado en Fundamentos del diseño gráfico
Gracias a José María Brindisi por su invalorable ayuda en la escritura de esta entrada