Por una enseñanza y práctica del diseño comprometida con la realidad.
Casi al final de la primera década del siglo XXI, hoy nuevamente me encontraba con un material que analizaba la salida del Manifiesto 2000 “First Things First” , impulsado por Tibor Kalman, un gran diseñador ya fallecido, que públicamente ya en 1989 en un Congreso de AIGA había animado a sus colegas a tratar de “subvertir” el proceso de diseño y a hacer que sus clientes fueran más responsables socialmente. La publicación del Manifiesto generó muchas controversias al final de una década donde las “batallas” se habían concentrado en cuestiones estético-tecnológicas, momento del enfrentamiento entre “modernos y posmodernos” (los que no podían diseñar sin grilla tipográfica y los que la odiaban, los que creían que el gesto de la mano no era posible trasladarse a los nuevos medios de edición digital, etc). Mucha “pirotecnia verbal” pero pocas ideas y reflexión acerca de cuestiones de contenido y de información relevante para la sociedad. Es interesante ver que las posiciones en contra no se dejaron esperar, se tildó el escrito de izquierdista, de ofensivo a quienes trabajaban comercialmente, inútil, utópico y hasta se lo ignoró con persistente indiferencia.




