Demasiado cerca, demasiado lejos. Monica Farkas
Atravesado por diversos debates, entre los cuales se encuentran los de la Cultura del Diseño, los Estudios Visuales y la Cultura Material, el Taller de Diseño Gráfico pone en escena, implícita o explícitamente, la pregunta sobre cuál es el modelo de temporalidad que lo anima. En este sentido, y parafraseando a Georges Didi-Huberman (1) en su búsqueda de una noción coherente de imagen, no podemos problematizar el Taller de Diseño Gráfico (como concepto operatorio y no sólo como lugar físico) sin una noción de tiempo afectada por la diferencia y la repetición, es decir desde una crítica de una mirada retrospectiva sumisa totalmente al tiempo cronológico.
Por esa razón no partimos de una definición de interdisciplina in-abstracto sino que elegimos aquella que jerarquiza la función desterritorializante de los procedimientos de lo visible tal como lo percibimos habitualmente. Cada cultura organiza el conjunto de sus representaciones generando un repertorio de objetos y relatos a partir de los cuales abordar los modos en que las sociedades, los grupos, las personas, se perciben a sí mismas. En esta dirección nos preguntamos cuáles son las modalidades en los que el proceso de conformación de un proyecto de diseño gráfico se refiere a un tiempo y un espacio específico, cómo se articulan los recorridos y los imaginarios de docentes y estudiantes. El recorrido histórico de los imaginarios sociales que han legitimado la elaboración social de esas representaciones y su organización en sistemas donde la visualidad ocupa un rol central permite reconocer algunas de las especificidades de esas modalidades y los subsistemas de mediación comprometidos en la construcción de sentido.
Estas configuraciones espacio-temporales en las que confluyen valores del diseño y un abanico de proyectos políticos y sociales, agenciamientos, prácticas discursivas y no discursivas, aspectos icónicos y anicónicos, nos han permitido jerarquizar, en cada trabajo práctico, la desnaturalización de los supuestos y la profundización de las categorías más amplias de conocimiento a las que remite un abordaje estratégico del diseño gráfico. Si la información y sus formas de representación han pasado a ser la infraestructura de la vida económica y social del mundo contemporáneo, cuál es el rol del diseño en un mundo en el que los diseñadores no se conciben como observadores neutrales sino como actores comprometidos en la conformación de las experiencias.
“Para saber, hay pues que colocarse en dos espacios y en dos temporalidades a la vez…No sabemos nada en la inmersión pura, en el en-sí, en el mantillo del demasiado-cerca. Tampoco sabremos nada en la abstracción pura, en la trascendencia altiva, en el cielo demasiado-lejos. Para saber hay que tomar posición, lo cual supone moverse y asumir constantemente la responsabilidad de tal movimiento…”(2)
Mónica Farkas.
Profesora Asociada Cátedra Rico
(1) Georges Didi-Huberman, [2000], Ante el tiempo, Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, 2006, pp. 51.
(2) Georges Didi-Huberman, Cuando las imágenes toman posición, Madrid, A. Machado Libros, 2008, p.12.





