El pasado Jueves 15 de de Abril, tuvimos en nuestra facultad la presencia de Ciruelo, “El señor de los Dragones”, con el agrado de ser introducido, por la banda Kimosabi (post rock instrumental). Juan Pablo Acierno, Fernando Duarte, Jorge Paraskevaidis y Franco Zampini, subieron al escenario, se sentaron en círculo como si fuera un ensayo más entre amigos y comenzaron a llenar la sala con los sonidos de la guitarra, el bajo y la batería acompañados de la tenue luz de los cuadros proyectados de Ciruelo. Con este dúo de artistas, se dio vida a la primera Trama de Diseño del 2010 de la cátedra Rico.
El señor de los Dragones
De chico tenía mucha imaginación, como cualquier otro de su edad, pero creció y no la dejó ir. Entre lecturas fantásticas y comics, como Patoruzú, Julio Verne, García Márquez, la serie kung Fu, Bruce Lee y el deporte, su habilidad de crear figuras medievales e historias de fantasía fue en aumento. A los 18 años comenzó a trabajar en una agencia de publicidad, luego como free lance en publicaciones antológicas de los ochenta como Fierro, trabajó para Humi, Humor, Play Boy y realizo arte para tapas de CD. Pero su inclinación lo llevaba por otro lado y decidió salir a buscar editoriales que quisieran publicar su arte fantástico. Por ese entonces, en la Argentina no había mercado para este tipo de obras y en paralelo no existían las facilidades de comunicación que nos brindan las tecnologías actuales. Así, viajó a Europa donde consiguió trabajar para Alemania y Francia. Se instaló en Sitges con su esposa y dejó nacer a “Ciruelo”.
Más allá de que su trabajo sea sobre un lienzo, con óleos, acrílicos o lápiz, utiliza la computadora como una herramienta. Digitaliza sus pinturas para cambiar algún color, luces o fondos, si el cliente se lo pide y enviárselas al mismo. Igualmente, él dice que el uso de la PC hace que se pierda la técnica de pintura a mano en los jóvenes, ya que no están acostumbrados a ser pacientes y practicar porque logran todo más rápido con programas.
La vida en lo cotidiano, se ha vuelto más vertiginosa, la gente no se detiene a disfrutar de la naturaleza. “…el pincel me devuelve a mis ancestros… tal vez estoy retrocediendo hacia un Neandertal en vez de avanzar (risas)” … Para Ciruelo los valores que tiene la sociedad ahora, pasan por la adquisición de bienes, por el objeto de consumo, “el hombre trabaja para tener un auto último modelo, pero no tiene tiempo de disfrutarlo”, los valores están errados, se ha perdido la riqueza de la cultura, nuestros antepasados han sido olvidados, al igual que la mitología, que nos devolvían el verdadero valor de lo que nos da vida, de la naturaleza y de nosotros mismos, nuestras familias.
A raíz de esto, su devoción por los dragones y los ancestros, se ha interiorizado en las culturas aborígenes de Latinoamérica y algunas orientales lo cual nos devuelve en su obra y se asoma en su forma de pensar.
“En mis sueños fabrico tierras y propago bosques.
En mi vigilia riego las plantas.
En la noche vuelo tan alto que puedo ver el sol,
En el día espero que él venga hacia mí.
En la fantasía aprendo de los indios magos.
En la realidad escribo lo que aprendí.
En la ilusión vivo en diversos mundos,
En el plano físico los dibujo.”Cuaderno de Sueños de Ciruelo. Pag. 75
La mayoría de sus obras, por no decir todas, pertenecen a un mundo no físico, perceptibles por el alma, comenta él, es el mundo de la imaginación y de los sueños al que llama cuarta dimensión. “La razón y la lógica nos dirigen durante todo el día, pero por la noche los sueños reclaman un espacio para que la mente no tenga límites. Y por lo visto no podemos vivir sin esos momentos de fantasía, de locura…” Dejar que gobierne por completo el hemisferio derecho algunas veces, para alejarse de la razón y abrir el espectro de posibilidades, es uno de los trabajos que se toma y aconseja a los demás.
“¿Cuáles son tus veladuras?…” Le preguntaron, “Bueno… lo más difícil es bajar a dos dimensiones lo que imagino en la cuarta dimensión…” respondió haciendo referencia a esa historia o escena cargada de significado que logra visualizar. Es cuando entra en una negociación entre lo que quiere representar y lo que le devuelve el lienzo. A su vez, la frustración de no encontrar en el dibujo terminado toda esa carga que pretendía mostrar, es lo que lo impulsa para seguir buscando la perfección de su imaginario en el pincel.
En sus últimos trabajos está conjugando la ilustración con la palabra, “… hay ideas que se muestran muy bien con una frase y un dibujo…”, ya que entre dos concepto fuertes como la palabra y la imagen, se llega a un resultado final significativo que no podría producirse analizándolos por separado.
Por Vitoria A. Rodriguez, Diseñadora Gráfica
“La mayoría de mis dibujos pertenecen a un mundo que no es visible para los ojos físicos pero que es bien perceptible para el alma: es el mundo de la imaginación y de los sueños.
La razón y la lógica nos dirigen durante todo el día, pero por la noche los sueños reclaman un espacio para que la mente no tenga límites. Y por lo visto no podemos vivir sin esos momentos de fantasía, de locura. Los necesitamos a diario. Yo, por mi parte, decidí convertirme en un explorador de sueños a tiempo completo. Pues también los busco durante el día. Ensoñando es como encuentro imágenes y palabras que transformo en dibujos y textos. Soy un soñador profesional.”
Ciruelo