El Diseño Gráfico y la Identidad en la Cultura.

Entrevista a Michael Rock

La siguiente es el extracto de una entrevista realizada por Angus Hyland y Emily King y publicadas en Cultura e Identidad, El Arte de las Marcas en el año 2006.


Emily King: El diseño para una institución cultural, ¿requiere un enfoque determinado? ¿ Existen consideraciones especiales en el diseño para la cultura?

Michael Rock: Esta pregunta se puede enfocar desde dos perspectivas distintas. La primera: ¿tiene que ser distinto el trabajo porque se trata de una institución cultural y no comercial?
Y la segunda: ¿hay algo en la organización de las instituciones culturales que hace que trabajar en ellas sea distinto?
Según mi experiencia, las nociones de jerarquía e inclusión son muy distintas en los entornos cultural y empresarial. Si bien los clientes de una empresa están satisfechos con unas jerarquías y unas cadenas de mandos claras, las instituciones culurales parecen más volcadas en la inclusión. Aunque el director tenga el poder absoluto, existe el deseo de mostrarse sensible con los demás. El proceso tiende a centrarse mucho más en la creación de consenso.

¿ Cree que la palabra “marca” encaja de manera adecuada con el concepto de cultura?
Nosotros no la utilizamos porque no estoy del todo seguro de su significado. Aunque, en general, las instituciones culturales tienen equipos de directores encabezados por hombres y mujeres al mando de empresas muy grandes y que están muy interesados en este tema. Están trasladando su experiencia empresarial a los museos.

Si no utilizan la palabra “marca”. ¿ que utilizan? ¿ “Identidad”, “comunicación”?
Normalmente utilizamos la palabra “identidad”, puesto que es un término más discreto.

En otro contexto afirmó que “la marca era el último recurso de los desesperados” ¿Podría aplicarse aquí? El hecho de que las instituciones culturales se inclinen cada vez meas hacia la marca ¿implica que la cultura está en crisis?
Bueno, lo que ocurre con frecuencia en las organizaciones comerciales es que se desarrolla un producto que se vende muy bien, todo el mundo lo conoce y sigue adelante. Entonces el mercado se satura, el producto tiene mucha competencia y se pierde en un mercado saturado. Supongo que se puede decir que los museos que intentan cambiar la presentación de sus colecciones para que la gente las vea de manera distinta y reintroducir cosas que ya tenían constituyen intentos de crear un nuevo contexto para los materiales. Sin embargo, el arte no exige nada del espectador, no se tiene que comprar nada. Puedes limitarte a observarlo y a experimentar tus propios sentimientos. Es una relación mucho más pasiva porque no exige una venta al final. Ya oigo decir a los críticos que actualmente los museos están constituidos por tiendas; sin embargo, no es necesario pasar por ellas, puedes vivir tu experiencia por el precio de la entrada. Está muy bien que se cree una experiencia pública de carácter no comercial. Es importante que el arte todavía tenga la capacidad de generar experiencias que no se satisfagan mediante la compra.

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