Información fuera de control, ¿quién la ordena?

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Rescatamos este artículo de Carolina Gruffat, para aportar al debate de ideas acerca de la necesidad de repensar contenidos y estrategias de enseñanza del Diseño Gráfico para incluir análisis desde un nuevo espacio de intervención del diseño que implica una mirada hacia la organización de información para generar experencias de conocimiento en los más diversos dominios desde la investigación, la enseñanza hasta el entretenimiento. El conocimiento tiene que ver con una acción: la experiencia. Nos interesa esta idea del conocimiento y la acción resumidas en la experiencia. El diseño de información, tiene mucho para aportar en la forma en que se pasa de los datos a la sabiduría para interactuar en estos verdaderos espacios de experiencia y aprehensión del conocimiento. Según Bonsiepe, toda presentación de conocimiento requiere la intervención de acciones proyectuales (Entwurfshandlungen). Pero sin la intervención del diseño, la presentación del conocimiento y la comunicación simplemente no funcionarían, pues el conocimiento necesita ser mediatizado por una interfase que puede ser percibida y asimilada. De otra forma, el conocimiento permanecería abstracto y no sería ni accesible ni experimentable.

Quién se ocupa de jerarquizar las noticias, es la pregunta que se formula Francis Pisani en un artículo que publica el diario El país. La pregunta lo lleva a investigar el diseño de las interfaces de los diarios digitales, para identificar algunas regularidades comunes a los distintos casos: Clarín.com, la versión online del Washington Post, y el sitio de información sobre tecnologías News.com, entre otros. Las regularidades, vistas desde un punto de vista más macro, y con cierta estabilidad temporal, suelen constituir tendencias.
La ocasión es buena para retomar algunas cuestiones planteadas por Gerry McGovern, otro de los columnistas de El País, sobre el verdadero precio del contenido (07/03/06), afines a los temas que se trataron en la Jornada de Periodismo Digital de Clarín (10/03/06), y de algunas notas que publicamos en educ.ar, con referencias al libro República.com. Internet, democracia y libertad (2001) de Cass Sunstein.

El estado de la blogósfera, conformada por el conjunto de los blogs, es 60 veces más grande de lo que era hace tres años, estima David Sifry, CEO de Technorati; Technorati.com indexa el contenido de 30 millones de blogs, y registra uno nuevo por segundo. “A ese ritmo es imposible leer todo lo relevante sobre un tema”, señala Sifri, y afirma que el desafío es encontrarle sentido “a esta monstruosa conversación y encontrar la información más interesante”.

Esta selección o filtro de la información fue y sigue siendo uno de los principales temas de discusión en las salas de redacción de los diarios, y de producción de los programas de radio y televisión. Estas decisiones responden y, al mismo tiempo, contribuyen a la identidad de las sociedades a las que se dirigen -explica Pisani-; la dinámica nunca es lineal, sino compleja, cíclica. Sin embargo, con el desarrollo de los blogs y del llamado periodismo participativo, algo está cambiando en este proceso.
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El contenido no es neutral: aporta valor o lo destruye.
El debate que generó el nuevo diseño de Clarín.com es un indicador del valor que cobra la arquitectura de la información, en el contexto de la sobresaturación de información. A diferencia de otras críticas que destacaron el formato blog del nuevo diseño y la prioridad que este le otorga a las noticias de último momento, el análisis de Pisani pone el acento en el cambio de las categorías tradicionales por una “nube de etiquetas” o lista de palabras claves del día, en letras de distintos tamaños según la frecuencia de su aparición.

Estas nuevas formas de indexación de la información, en la línea de la versión digital del Washington Post, se complementan con otras categorías como la de “los artículos más leídos” o “los más comentados”, que jerarquizan lo que la comunidad considera más importante. “La pregunta ahora es saber hasta qué punto se puede confiar a los lectores la jerarquización de la información”, porque algo que funciona muy bien en sitios como Slashdot.org o Kuro5hin.org, que cuentan con mecanismos de control colectivos, puede resultar más problemático en un sitio para el público en general.

Pisani parece dudar de la efectividad de estas nuevas arquitecturas para ordenar la información, que están orientadas teóricamente a propiciar una navegación más autónoma por parte de sus usuarios. Otra serían las conclusiones si miráramos este problema desde otra perspectiva, como la que adopta Carlos Scolari para definir a la wikipedia como un vivisistema. Cabría esperar entonces una suerte de autocorreción u autoorganización de la información, producto de la creación colectiva.

Como si el escenario no fuera lo suficientemente complejo, la nota de McGovern en El País agrega otro eje de análisis: el contenido que se publica no es neutral: aporta valor o lo destruye. Es fácil y económico publicar todo lo que se tiene a mano, pero el exceso de información se transforma en un problema cuando los contenidos “de relleno” desvían la atención del contenido realmente valioso. En una era de sobresaturación de información -sostiene McGovern-, la gestión del contenido deberá concentrarse en la selección de los mismos.

Por Carolina Gruffat. Educ.ar. Sociedad de la Información

La nota completa de Pisani, en su blog: El estado de la blogosfera y de su economía

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